Día 3 – Relación con Jesús – ORACIÓN BÁSICA

DIA # TRES

ORACIÓN BÁSICA

 EL CORAZON

La primera enseñanza de Jesús sobre la oración se encuentra en medio de su famoso sermón: El Sermón de a Montaña (Mt. 5-7).  En este sermón Jesús declara lo que el reino de Dios realmente es. Jesús está molesto por los errores de los líderes religiosos. Su enseñanza ataca las tradiciones y ritos. Ellos han pervertido la verdad de Dios y enseñado a la gente a servir a Dios en maneras que Dios nunca planeó. Si usted se toma tiempo para leer el sermón completo, va a ver que Jesús enfatiza seguir a Dios a través de la relación y la integridad del corazón.

Jesús tuvo muy poca paciencia con la gente que cambió la relación con Dios en algo que Dios no planeó. Jesús llama a la gente a regresar a tener la relación correcta con Dios. Él corrige las falsas ideas del sistema religioso. Él enseña la verdad de Dios de la manera que Él planeó que fuera. Su enseñanza sobre la oración es un buen ejemplo de esto.

 

Mt 6:5 “Y cuando oren, no sean como los hipócritas, porque ellos aman orar de pié en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres. Pero yo les digo la verdad, ellos ya han recibido su recompensa.

 

Jesús empieza su enseñanza sobre la oración con una advertencia. Él nos dice que no seamos como los hipócritas cuando oremos (vs. 5).  Un hipócrita es aquel que dice seguir a Dios, pero falla constantemente en vivir de acuerdo a los mandamientos de Dios. Los hipócritas dicen y dicen pero no lo hacen, En otras palabras, ellos viven una mentira. Jesús empieza diciendo, “¡No seas como ellos!”

Jesús describe su hipocresía en el verso cinco:… porque ellos aman el orar en las sinagogas y en las esquinas de la calle para ser vistos por los hombres.  Estos hipócritas usan la oración para presumir. Ellos no buscan al Señor en oración genuinamente. Ellos tratan de darles a los demás la impresión que son grandes seguidores de Dios. Ellos oran recio y en público para llamar la atención a ellos mismos. Se trata de hacerse notar con los demás. Jesús dice que ellos han recibido su recompensa completa. En otras palabras, el Señor no se impresiona con sus demostraciones públicas. Él no va a responder a sus peticiones. Ellos no están conectados con Él.

Luego, Jesús nos enseña como orar:

 

Mt 6:6 Pero cuando oren, vayan a su habitación, cierren la puerta y oren a su Padre en lo secreto. Entonces su Padre que ve lo que se hace en secreto, les recompensará.

 

En lugar de de orar en público para que todos lo vean, Jesús nos enseña a estar a solas, ir a una habitación y cerrar la puerta. Orar donde nadie nos vea ni oiga. La oración no es una presentación pública, Se trata de una conversación privada entre usted y el Señor.

Jesús no solo nos enseña a entablar una conversación privada con el Señor. Él también nos promete tres cosas. La primera es que cuando oramos a nuestro Padre celestial, Él está ahí. La segunda, el Señor sabe lo que estamos diciendo en oración. Él nos guarda, el escucha. Tercero, nuestro Padre celestial nos va a recompensar.

¡GUAU!  ¡Qué promesa!  Piense en ello. Si usted o yo llamamos al presidente de los Estados Unidos, probablemente nunca hablaríamos con él. Él está demasiado ocupado y nosotros no importamos. Si llamamos al gobernador, probablemente no nos lo permitirán. Pero si a solas oramos al Dios del universo, Él está inmediatamente con nosotros. Él está escuchando, a Él le importamos, Él tiene tiempo. ¡Él va a responder! ¡Nos va a recompensar!¡Que maravilloso es el Dios a quien servimos!¿Cómo podemos descuidar nuestra vida de oración? ¡El Dios todopoderoso espera por nuestra llamada!

 

 

Jesús continúa su enseñanza sobre la oración con otra corrección:

 

Mt 6:7 Y cuando oren no balbuceen como los paganos, porque ellos piensan que ellos serán escuchados por su palabrería. 8 No sean como ellos, porque el padre sabe de su necesidad antes de que le pida.

 

A Dios no le agradan las repeticiones sin sentido en cuanto a la oración.  No tenemos que balbucear como si nuestras repeticiones de alguna manera manipularían la respuesta del Señor. No, Dios quiere una conversación privada desde el corazón. Eso es lo que es la oración. Simplemente nos comunicamos uno a uno con el Señor.

¿Vió el verso ocho?  porque el padre sabe lo que necesitan antes de pedírselo a Él. El Señor tiene conocimiento de lo que necesitamos. Él ya conoce nuestra situación. Él conoce nuestras actitudes y nuestros recursos. Nuestras circunstancias no le sorprenden.

Así que, alguien puede preguntar: “Si Dios ya sabe lo que necesito, ¿por qué Él quiere que ore sobre estas cosas que Él ya conoce? La repuesta: el Señor quiere estar involucrado activamente en la relación con nosotros. Él quiere que dependamos de Él en cada situación. Él quiere aumentar nuestra fe cuando contesta nuestras oraciones.

La oración no es para decirle a Dios algo que Él no sabe. La oración es dejar todas nuestras cargas a Él y depender del Señor en cada situación. Sus respuestas a nuestras oraciones nos muestra su íntima participación en cada aspecto de nuestra vida. Sin la oración nunca podremos apreciar completamente su cuidad y amor por nosotros. ¡Que bendición es saber que el mismo Dios nos escucha cuando oramos y saber que nos Él nos responde!

 

Note que Jesús nunca menciona la postura para orar. No se nos ha enseñado a hincarnos o estar parados o sentados o postrados  o a levantar nuestras manos. ¿Por qué no? Para Dios la postura no es tan importante. Lo principal es que tengamos un tiempo a solas en oración con Él

 

REPASO:

  • ¿Qué es ser hipócrita?

 

  • ¿Qué nos promete el Señor si oramos en privado?

 

  • ¿Qué dice el Señor sobre la postura para orar?

 

  • ¿Qué estás aprendiendo sobre la oración ahora que tienes un tiempo regular a solar con Dios?

 

                                                                                                                                               

 

                                                                                                                                               

 

EJERCICIO: Escribe en un cuaderno las cosas por las que oras.

Lleva un registro de la fecha y la petición. Con el tiempo se sorprenderá cuando vea el pasado y vea las cosas que el Señor ha escuchado y respondido.