Día 4 – Relación con Jesús – PADRE NUESTRO

CUARTO DÍA

¿CÓMO DEBO ORAR? PADRE NUESTRO

 

Mateo 6:9-13 9»Ustedes deben orar así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, 10venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. 11Danos hoy nuestro pan cotidiano. 12Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. 13Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”

 

Jesús continúa su enseñanza sobre la oración en Mateo 6 enseñando a sus seguidores a orar. Vamos a

tomarnos nuestro tiempo para entender lo que Jesús nos está enseñando acerca de la oración.

Sabemos por nuestro estudio de ayer que Jesús no nos pide que simplemente memoricemos esta oración y repetirla una y otra vez. La repetición sin sentido de una oración memorizada, inclusive si es la oración que Jesús nos dio como ejemplo, no es tan eficaz como la comunicación sencilla, honesta y a solas con el Señor. Pero si el énfasis de la oración no es en la repetición, entonces ¿cuáles son las cosas que Jesús enfatiza cuando Él nos enseña a orar?

Jesús básicamente nos provee de un patrón o una plantilla que podemos seguir cuando oramos. Mediante el estudio de cada instrucción, podemos aprender las cosas básicas que el Señor quiere que nos enfoquemos cuando oramos.
Primero, Jesús nos instruye a comenzar a orar por medio de dirigirse a Dios como “Padre nuestro”. En otras palabras, a medida que comenzamos a orar debemos centrar nuestra atención en la persona de Dios. Él es nuestro Padre.
¿Ha pensado en el hecho de que usted tiene un Padre en el cielo? La mayoría de nosotros entendemos lo

que un padre es, por las experiencias que hemos tenido con nuestros propios padres. Si nuestros padres terrenales nos amaban y demostraban su amor, entonces probablemente los veremos como una influencia positiva. Si nuestros padres terrenales nos trataban mal, entonces probablemente lo veremos como una influencia negativa.

De cualquier manera, cuando Jesús nos instruye a comenzar a orar y dirigirnos a Dios como “Padre

nuestro”, nuestra tendencia es relacionar automáticamente la idea de padre al padre terrenal que hemos experimentado, sin embargo es un error comparar a nuestro Padre celestial a través de la relación que hemos tenido con nuestro padre terrenal.

A diferencia de nuestros padres terrenales, nuestro Padre celestial es perfecto. Para entender plenamente

lo que Jesús nos está enseñando cuando Él nos dice que comencemos a orar, centrándonos en la Persona de Dios como “Padre nuestro”, entonces necesitaremos una comprensión exacta de las escrituras acerca de las cualidades y características de nuestro Padre celestial. Nuestro primer objetivo en aprender a orar es comprender el carácter y la persona de nuestro Padre celestial.

No hay suficiente tinta en el mundo para registrar con precisión cada aspecto de nuestro Padre celestial.

Pero aquí hay algunas cosas que la Escritura enseña acerca de nuestro Padre:

 

  • Nuestro Padre celestial no tiene un pensamiento convencional.

Isaías 55: 8 “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos,” declara el SEÑOR.

  • Nuestro Padre tiene emociones – Siente

Génesis 6: 6 Y se arrepintió Jehová de haber hecho al hombre en la tierra, y su corazón se llenó de dolor.

  • Nuestro Padre está presente con todos los que le obedecen
    Juan 14:23 Jesús le dijo: “Si alguno me ama, guardará mi palabra. Mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

 

  • Nuestro Padre celestial es amor.

1 Juan 3: 1 ¡Qué grande es el amor que el Padre nos ha dado, para que seamos llamados hijos de Dios!

  • Nuestro Padre celestial nos cuida.

1 Pedro 5: 7 Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

  • Nuestro Padre celestial nos protege:

2 Tesalonicenses 3: 3 Pero fiel es el Señor, y él los fortalecerá y los protegerá del maligno.

  • Nuestro Padre nos provee:

Mateo 6:33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

  • Nuestro Padre nos disciplina:
    Hebreos 12: 9 Después de todo, aunque nuestros padres humanos nos disciplinaban, los respetábamos. ¿No hemos de someternos, con mayor razón, al Padre de los espíritus, para que vivamos? 10En efecto, nuestros padres nos disciplinaban por un breve tiempo, como mejor les parecía; pero Dios lo hace para nuestro bien, a fin de que participemos de su santidad.

 

  • A través de Cristo, nuestro Padre nos ha adoptado en su familia:

Efesios 1: 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad,
 

  • Nuestro Padre Celestial escucha:

1 Juan 5:14 Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye.
Jesús nos enseña a reflexionar sobre la persona de Dios a medida que comenzamos a orar. Él es nuestro

Padre. Ni siquiera hemos arañado la superficie de lo que la Biblia enseña acerca de nuestro Padre celestial. Pero quizás las pocas cosas mencionadas anteriormente le ayudarán en su siguiente momento de oración y de reflexión. Él es su Padre. Él le ama. Él proveerá, protección, amor, e incluso la disciplina. Él tiene la autoridad y Él siempre tiene la razón.
Observe por favor: No le estamos pidiendo a Dios nada todavía. Jesús nos enseña a meditar simplemente en la Persona de Dios.

 

REPASO:
1) Cuando oramos, Jesús nos enseña a centrarnos en la ______________ de Dios, Nuestro Padre.
2) ¿Cuáles son los beneficios de comenzar su tiempo de oración, centrándose en la persona de Dios, en vez de centrarse en sus problemas y circunstancias?

                                                                                                                                               

 

                                                                                                                                               

 

                                                                                                                                               

 

EJERCICIO:
Tome un minuto o dos y escriba cómo se siente acerca de su padre terrenal. ¿Cómo ha sido su experiencia con su padre terrenal y como ha impactado su vida?

Ahora compare y contraste cómo su Padre celestial es diferente a su padre terrenal en las áreas de su vida, que acaba de mencionar.

¿Qué otras características le enseña la Escritura acerca de su Padre celestial?